miércoles, 7 de octubre de 2015

Un templo cristiano entre arcos árabes


imageEntrar en la Mezquita-Catedral de Córdoba es internarse en un mundo nuevo- donde están a simple vista examinando cada uno de sus rincones, escuchando el relato de los que ya la han recorrido, o los comentarios del guía- en el que conviven restos de diferentes catedrales.

La “Madre de las Diócesis”, como así la llaman, no es sólo un símbolo pastoral para los creyentes, sino también testigo de miles de años de una historia que apasiona y cautiva. Desde la primera influencia islámica inspirada en la Mezquita de Damasco combinada con el arte hispano romano y los arcos superpuestos en alternancia con los ladrillos y las piedras rojas, pasando por las ampliaciones que le sucedieron a las naves del oratorio, o por los los materiales utilizados por los artistas bizantinos con bellísimos mosaicos trabajados al efecto y la construcción del “mihrab” y el aporte cristiano de la planta de cruz latina y ocho naves que varían por sus colores no por diferencias de piedras o ladrillos simplemente por su pintura.
 
ImagenLa torre actual cubre el alminar coronado por una estatua de San Rafael arcángel custodio de la ciudad. Esta torre tiene adosada la Puerta del Perdón, que es la principal entrada al lugar.
La celebración de una primera misa en el lucernario tras la recuperación cristiana de este sagrado lugar por el rey Fernando III El Santo en 1236, se edifica en el mismo lugar la capilla de Villaviciosa hecho que marca el reinicio del culto interrumpido durante el dominio islámico.
 
ImagenEl coro se recubre con una bóveda inspirada en la Capilla Sixtina, en la que es de destacar la sillería. El bellísimo sagrario, la infinita cantidad de cuadros, imágenes, capillas y altares aportados por los cristianos deseosos de ser enterrados allí y otros tantos deseos imposibles.
 

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