domingo, 27 de marzo de 2016

Abderramán I y II

ABDERRAMÁN I
Conocido con el sobrenombre del “Inmigrado” ya que tuvo que huir de su patria a causa de la matanza de su familia, ocasionada por los Abasidas. Era rubio y muy alto, tuerto de un ojo, llevaba los cabellos esparcidos en dos tirabuzones. Sobrio, enemigo de los placeres, amante de la caza y de una gran cultura, sentía pasión por la poesía.

En su huida por salvar la vida, el “Inmigrado” desembarcó en una playa de Almuñécar, desde allí comenzaría su camino hasta conquistar Córdoba el 15 de mayo del 756, donde se le reconocería como emir; su reinado se distinguió por la conservación de antiguos monumentos y la construcción de nuevos (la Mezquita, la Arruzafa), la apaciguación de la península. Hizo de Córdoba la capital de Al-Andalus y comenzó para nuestra ciudad siglos de esplendor y luego de decadencia.


ABDERRAMÁN II
Tenía 20 años cuando subió al trono, como su padre y su abuelo tuvo que reprimir las pretensiones al trono de su tío Abdalá, también tuvo que luchar contra los cristianos de Asturias y de los Pirineos; Mérida y Toledo se sublevaron.

Fue de excelente ingenio, muy erudito, cultivó la Poesía y protegió las Letras y las Artes. Era alto, moreno, de ojos grandes y negros y larga barba.

Su Corte fue la más brillante de la época, bajo su reinado Córdoba adquirió resonancia Universal, siendo la primera ciudad del mundo que tuvo pavimentación y alumbrado público.

Reparó caminos, canalizó el agua por medio de tuberías de plomo, amplió la Mezquita, construyó un colegio con capacidad para 300 huérfanos. A él se debe la invención e instalación de una gran rueda de madera, “la Albolafia”, movida por la corriente del río para regar los jardines del Alcázar.
Murió el 22 de Septiembre del año 852.

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